Esta ha sido una semana llena de energía y entusiasmo. Si la semana de la fuerza no me trajo más que conflictos y debilidades la semana de la atracción me ha hecho recordar como en este último año he despertado en mi la capacidad de atraer cosas a mi vida.
Si reviso mi presente, me veo rodeado de amor, de buena salud, de ideas que brotan fruto de una creatividad saludable y conectada. Me veo optimista, disfrutando de cada momento del día. Y se que todo eso lo he atraído yo.
Siempre tengo una imagen relacionadad con la naturaleza la cual yo asocio a mis conclusiones con el tema que me toca trabajar. Esta semana la figura de la naturaleza que encarna la atracción es el tiburón Ballena que añado en la foto, y ahora explicaré por qué.
Este verano tuve la suerte de ir a un viaje de buceo recreativo al Mar Rojo, con mi hermana Inma y un grupo de otros 13 buceadores. Los días pasaban y yo estaba mmaravillado por todo lo que veía bajo el agua. Era la primera vez que buceaba fuera de la Azohía, playa en la que tiene mi hermana su centro de buceo. La riqueza marina de las aguas del Mar Rojo es comparable a pocas. Habíamos visto todo tipo de peces, impresionantemente hermosos, arrecifes coralinos que quitaban el aliento. Buceamos por varios barcos hundidos, la mayoría de ellos fruto de l a guerra, tanto la primera como la segunda. Especialmente impresionante fue la inmersión al Thistlegor, o como en el circuito de buzos le llamamos "El Tigretón".
A pesar de todas las maravillas, de todas las cosas increíbles que estabamos viendo yo aún quería algo más...no qeuría volver a casa sin tener la oportunidad de encontrarme con un tiburón. Las probabilidades no eran demasiado altas, pero yo tenía el empeño de ver uno. Durante los descansos entre inmersión e inmersión me concentraba en cómo me sentiría al verlo venir de frente. Pensaba como sería, y lo visuallizaba. Mi compañeros de a bordo me veían absorto y me preguntaban "¿En qué piensas?" "Estoy visualizando al tiburón" era mi respuesta. Me enfundé el traje en la cuarta mañana dispuesto a ver al fruto de mis visualizaciones deslizarse con la majestuosidad que la caracteriza al gran escualo. Tuve la peor inmersión de todas. Salí con un terrible dolor de espalda. Había una corriente infernal y no pudimos ver nada. Estuve a punto de abandonar, de mandarlo todo al carjo. No quería bucear más. Estaba cansado y aburrido de visualizar y no ver nada. En el descanso me relajé y vovlí a tener fe en encontrarlo. A la siguiente inmersión me había olvidado del tiburón y comencé a disfrutar de las pequeñas maravillas que había en el arrecife. Mi técnica estaba mejorando y me sentía libiano y contento de bucear de nuevo....cuando escucho a uno de los instructores tocar su bocina como loco y señalar al azul. Me di la vuelta y ahí estaba...No era un tiburón, como yo esperaba, de tres o cuatro metros...Era un tiburón Ballena de nueve metros de largo. Ni más ni menos que a escasos seis metros de distancia pasó aquel gigante sin tan sinquiera hacer esfuerzo por avanzar. Quedé boquiabierto y sin palabras.
Me di cuenta entonces del poder de mi mente. Ese tiburón vino a mi vida porque yo lo atraje, al igual que he atraido mi salud, mi felicidad y mi dicha. Las personas que me rodean, que están conmigo que me dan apoyo, que me quieren, también son el fruto de mi viauslización. Así que para mi este tiburón Ballena tiene un significado especial. Me hace recordar el poder que nuestra mente tiene en nuestras vidas.
1 comment:
¡Y yo mirando al arrecife!, si ej que tengo la negra... Menos mal que me voy a Djibuti esta nochevieja a una expedición tiburón ballena, ¡como no lo vea ya va a ser movida uniVersal! Jajaaaaaaaaa!
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