La semana del apoyo termina con muchas conclusiones. Han sido dias de explorar mi relación con mis bases, mis cimientos emocionales, físicos, psicológicos y espirituales. Ha sido un contacto amplio y una constante sensación de sentirme querido, acompañado, estimado...a la vez que yo me sentía acompañando a otros, queriendo y estimando a gente cerca y lejos de mi.
Hoy anduve una hora y media por el Memorial Park por la arena de la pista descalzo. Al principio me sentí un poco ridículo pues todo el mundo corría menos yo, y todo el mundo llevaba calzado menos yo. Después de un rato de debatir co mi mente e intentar superar ese obstacula del ridiculo, empecé a centrarme en la respiración, los rayos de sol que me calentaban, la arena bajo mis pies. Podía sentir las pequeñas piedras, el pilvillo, la gravilla bajo mis pies. Largo rato caminé escuchando música de relajación. Adopté una actitud de completa aceptación, no iba a parar, ni a limitar ni a reconducir ningún tipo de pensamiento. Asi que me dejé fluir en eso. Algos pensamientos llegaron referentes a partes de mi realidad y mi día a día, pero lo dejé venir al igual que los dejaba marchar.
Es curioso como que ese lugar lo tenía asociado a una lucha. Siempre que estaba allí era para correr (luchar, esforzarme...) Hoy eran los de mi alrededor los que lo hacían, yo paseaba tranquilamente, sintiendo mi respiración y el sólido apoyo de mis pies. Por momentos me sentí pleno, satisfecho, convencido de que es aqui justamente y no en otro lugar donde me corresponde estar. Aqui es donde el destino me deparaba quedarme. Después de tantos y tantos problemas iniciales, después de tantas encrucijadas, dudas, duelos, reflexiones, ...Estos días me han traido la claridad de que alguien arriba me está cuidando. De que mi apoyo está en la tierra en las piernas, en mi familia, en mis amigos, en mi creatividad, en mi mente, en mi voluntad y en Dios. Un Dios que me cuida y me da justo lo que necesito, no tanto lo que pido sino lo que necesito. Y digo esto porque muchas veces he pedido, sin realmente saber si era lo que necesitaba. Pero él que todo lo sabe, me ha mandado justo lo que necesitaba, me ha puesto delante la experiencia que me hacía falta para abrir los ojos y darme cuenta de que tal vez, mi petición no era acertada.
Ahora toca comenzar con la semana de la seguridad, pero me quedo con muchos aprendizajes importantísimos del apoyo.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment