Monday, October 27, 2008

Conclusiones sobre la atracción


Esta ha sido una semana llena de energía y entusiasmo. Si la semana de la fuerza no me trajo más que conflictos y debilidades la semana de la atracción me ha hecho recordar como en este último año he despertado en mi la capacidad de atraer cosas a mi vida.

Si reviso mi presente, me veo rodeado de amor, de buena salud, de ideas que brotan fruto de una creatividad saludable y conectada. Me veo optimista, disfrutando de cada momento del día. Y se que todo eso lo he atraído yo.

Siempre tengo una imagen relacionadad con la naturaleza la cual yo asocio a mis conclusiones con el tema que me toca trabajar. Esta semana la figura de la naturaleza que encarna la atracción es el tiburón Ballena que añado en la foto, y ahora explicaré por qué.

Este verano tuve la suerte de ir a un viaje de buceo recreativo al Mar Rojo, con mi hermana Inma y un grupo de otros 13 buceadores. Los días pasaban y yo estaba mmaravillado por todo lo que veía bajo el agua. Era la primera vez que buceaba fuera de la Azohía, playa en la que tiene mi hermana su centro de buceo. La riqueza marina de las aguas del Mar Rojo es comparable a pocas. Habíamos visto todo tipo de peces, impresionantemente hermosos, arrecifes coralinos que quitaban el aliento. Buceamos por varios barcos hundidos, la mayoría de ellos fruto de l a guerra, tanto la primera como la segunda. Especialmente impresionante fue la inmersión al Thistlegor, o como en el circuito de buzos le llamamos "El Tigretón".

A pesar de todas las maravillas, de todas las cosas increíbles que estabamos viendo yo aún quería algo más...no qeuría volver a casa sin tener la oportunidad de encontrarme con un tiburón. Las probabilidades no eran demasiado altas, pero yo tenía el empeño de ver uno. Durante los descansos entre inmersión e inmersión me concentraba en cómo me sentiría al verlo venir de frente. Pensaba como sería, y lo visuallizaba. Mi compañeros de a bordo me veían absorto y me preguntaban "¿En qué piensas?" "Estoy visualizando al tiburón" era mi respuesta. Me enfundé el traje en la cuarta mañana dispuesto a ver al fruto de mis visualizaciones deslizarse con la majestuosidad que la caracteriza al gran escualo. Tuve la peor inmersión de todas. Salí con un terrible dolor de espalda. Había una corriente infernal y no pudimos ver nada. Estuve a punto de abandonar, de mandarlo todo al carjo. No quería bucear más. Estaba cansado y aburrido de visualizar y no ver nada. En el descanso me relajé y vovlí a tener fe en encontrarlo. A la siguiente inmersión me había olvidado del tiburón y comencé a disfrutar de las pequeñas maravillas que había en el arrecife. Mi técnica estaba mejorando y me sentía libiano y contento de bucear de nuevo....cuando escucho a uno de los instructores tocar su bocina como loco y señalar al azul. Me di la vuelta y ahí estaba...No era un tiburón, como yo esperaba, de tres o cuatro metros...Era un tiburón Ballena de nueve metros de largo. Ni más ni menos que a escasos seis metros de distancia pasó aquel gigante sin tan sinquiera hacer esfuerzo por avanzar. Quedé boquiabierto y sin palabras.

Me di cuenta entonces del poder de mi mente. Ese tiburón vino a mi vida porque yo lo atraje, al igual que he atraido mi salud, mi felicidad y mi dicha. Las personas que me rodean, que están conmigo que me dan apoyo, que me quieren, también son el fruto de mi viauslización. Así que para mi este tiburón Ballena tiene un significado especial. Me hace recordar el poder que nuestra mente tiene en nuestras vidas.

Saturday, October 25, 2008

conclusiones sobre la fuerza


la semana de la fuerza fue muy interesante. Yo estaba deseando que llegara y poder demostrar lo fuerte que me sentía. Empecé entrenando a todo gas en el P90X. A mitad de semana empecé a quedarme sin energías, hasta el punto de que fue la peor semana que había hecho del programa de fitness hasta el momento. Me perdí dos entrenamiento e hice un par de ellos a medias. Paralelamente a esto comencé a sentir dudas en muchas areas de mi vida. Todos los propósitos que me había puesto para el principio del año no los estaba llevando a cabo. Los libros del curso de marketing de internet seguían sin abrir. El p90x estaba siendo inconsistente, al igual que con la guitarra. Hacía ya varias semanas que me topaba con un muro y no avanzaba. Había perdido la rutina y no encontraba la forma de como seguir avanzando. El diario no lo estaba llevando como solía. La economía continuaba acechandome con números rojos. A pesar de que una inmensa fuerza de amor había entrado a mi vida, habían como cosas de las cuales no me estaba responsabilizando y ni las inspiradoras imágenes de Leonidas, el gran guerrero, ni Brucce Lee, ni Rocky atraían a mi la fuerza que estaba buscando.

de repente me vi buscando afirmaciones que trajeran la fuerza a la que siempre he recurrido en los momentos difíciles."mi fuerza me conecta a mis deseos más profundos" "la fuerza me mueve hacia delante"...Pero entonces me vi rodeado de debilidad. Estaba pasando por una semana de duda, confusión y flaqueza en la semana en la que aventuraba una explosión de fuerza. Miré atrás en las claves de mi bien estar el año pasado y me di cuenta de como empecé el proceso. Todo comenzó con el p90x. Durante el primer mes concentré todas mis energías en superar esa prueba tan dura que sentía que quería superar. Después de un mes mi cuerpo se había adaptado, mi mente se había acostumbrado a la rutina. Mi voluntad se había habituado a terminar cada uno de los work outs que empezaba. para mi no era una opción parar el video, o dejar de hacer uno de los entrenamientos. Yo sabía que lo tenía que hacer y lo hacía, sin ningún tipo de conlficto interior. Ese compromiso se empezó a extender a otras areas de mi vida. Y poco a poco fui incorporando la guitarra, la meditación, los libros, los audio libros...Y para todo encotraba un espacio con el que yo me podía comprometer y que yo respetaba.

Vi entonces con total claridad, que la fuerza no venía del entrenamiento que hacía, ni de mis músculos, ni de los objetivos que me marcaba, ni de mi ferrea disciplina...Mi fortaleza venía, y viene de mi capacidad de HACER Y MANTENER COMPROMISOS EN MI VIDA.

Cuando yo me comprometo a algo y lo cumplo, mi PALABRA SE VUELVE PODEROSA. Yo empiezo a confiar más en mi mismo, los otros empeizan a confiar en mi, porque saben que lo que yo digo será llevado a cabo, sin cuestionamientos, sin excusas. Y si no lo puedo hacer, lo aceptaré sin reproches, ni lamentaciones, porque no pudo ser. Pero mañana quedará en mi lista de cosas por hacer. Porque esas cosas que YO QUIERO HACER...NO ES UNA LISTA DE OBLIGACIONES...ES UN CUMULO DE DESEOS, ...DE COSAS, ACTIVIDADES Y METAS QUE YO SE, Y SIENTO ME VAN A TRAER DICHA Y FELICIDAD A MI VIDA...y si, se que ese será el resultado para mi no tednría sentido no hacerlo.

Mi fuerza entonces está en mi palabra, en la resistencia de mi compromiso y mi capacidad de mantenerlo y también está en la flexibilidad para adaptarlo, aceptar cuando no se logran los objetivos. La fuerza por definición no es la cualidad de lo duro...Lo duro, lo rigido se rompe, se resquebraja..Lo realmente fuerte, ES DURO Y FLEXIBLE...como una palmera. Nuevamente, la naturaleza es más sabia que nosotros. La naturaleza tiene una sabiduria más inocente, más antigua. Su saber exsitió antes que nuestra mente, nuestras palabras, nuestros planes y deseos de crecimiento. La naturaleza sabe que la fortaleza de la palmera reside en su fuerza y su flexibilidad.

Sunday, October 12, 2008

Conclusiones sobre la estabilidad


la imagen que más ha representado mi estado y forma de vivir esta semana bajo el prisma de la estabilidad ha sido la siguiente: imaginé un río, el agua corriendo desde una fuente o manantial, hasta morir en la desembocadura. En el punto en el que yo me encuentro miro, pero no consigo ver el fondo con nitidez. El agua arrastra sedimentos, que enturbian la claridad del agua, y el flujo se precipita hacia adelante de manera imparable. Me quedo un rato mirando y siento que lo único que puedo hacer para ver el fondo es poner dos diques, uno para frenar el agua que viene, el otro para frenar el arranque del agua a mi altura hacia adelante. Lo hago, y a continuación, el agua que está justo en frente mío, comienza a serenarse, y para su actividad. Los sedimentos caen al fondo, y el agua se empieza a acalrar. de repente todo es claridad y serenidad en las cristalinas aguas del río que tan sólo hacia unos minutos estaba revuelto.

Esa es la sensación que he experimentado en mis sentimientos, en mi mente, en mi estar estos días. La corriente de agua de origen, no son sino las experiencias del pasado, que durante tanto tiempo me han estado atormentando y me han servido como falso motor de movimiento (necesidad de aprovación, demostrar a los que me hirieron que estaban equivocados, reestablecer relaciones donde yo herí a otros...). La corriente que se precipita hacia adelante de manera implacable son mis pensamientos futuros (planes, ansiedad de conseguir, de logros,...) Esta semana mi trabajo consistió en poner un dique a ambos lados y simplemente dejar que las aguas se volvieran cristalinas. De manera natural, los acontecimientos que pusieron a prueba mi seguridad, comenzaron a disolverse, al igual que se disolvían los sedimentos y se posaban mansos en el fondo. Dando paso a una serenidad interior, un estado de ser, de disfrutarm sin esfuerzo, sin intención de conseguirlo.

Por eso la imagen que parra mi refleja mi semana de la estabilidad es el río.

Sunday, October 5, 2008

CONCLUSIONES SOBRE LA SEGURIDAD



La semana no ha estado exenta de aprendizajes y reflexiones sobre la seguridad. ¿Qué significa para mí la seguridad? ¿Cómo se manifiesta en mí? ¿Cómo me la siento yo y como esta afecta a los demás?. La seguridad en mi tiene dos caras, como la vivo dentro, y como la proyecto fuera, y de la misma forma tiene cuatro consecuencias, como la siento yo desde mi interior y como esa seguridad interior influye en mi entorno. Y también está mi seguridad externa, cómo me apego yo a esa imagen de seguridad y el efecto que esta seguridad tiene en mi entorno.

Empecemos por la seguridad superficial. Esta ha sido y es uno de mis puntos débiles, que define el carácter tres y su naturaleza. El carácter de la vanidad sabe proyectar siempre una imagen de control, seguridad, confianza, experiencia. De ahí que sea un carácter eminentemente vendedor. Envuelto en un positivismo muy consistente y grueso, el tres no deja ver que hay por dentro. Aunque exista la duda, el miedo, la inseguridad, el vanidoso siempre va a mostrar una cara muy distinta. Si me pongo a pensar en mi mismo me doy cuenta de que yo mismo dudaba de que pudiera transmitir ese tipo de seguridad puesto que habían partes de mi expresión (el tic nervioso de mi barbilla) que delataban el nerviosismo, la excitación, la duda, la frustración y contención. Sin embargo sería subjetivo afirmar que no he sabido transmitir esa seguridad, pues esa es un parte innata de mi personalidad. Me he visto a mi mismo muchas veces engordando mi currículum para impresionar, asegurando de mi mismo unas cualidades que no tenía aún, con el único objetivo de transmitir seguridad.

Este es el aspecto neurótico de mi carácter, esa parte que independientemente de lo que ocurra dentro reacciona de manera automática para enviar el mensaje exterior “estoy seguro de lo que hago”. Esa seguridad exterior, o superficial, al ser en si misma, desconectada, subjetiva y un tanto exhibicionista puede generar reacciones también dispares. El efecto que tiene en mi es el de una autonegación de lo que en realidad sucede dentro, el efecto que tiene fuera puede ser de tanto de satisfacción como de disgusto. Especialmente de aquellos que no poseen esa seguridad interna. Esta semana me he encontrado lidiando con problemas de esta naturaleza. Personas cercanas a mi me han reprochado mi falta de consideración hacia ellos. Casi como si esa seguridad la vivieran como soberbia, arrogancia disfrazada de modestia que hace daño a otros. Ha sido mi tarea digerir que esto es así, y que en cierta ocasión en mi ansia por mostrar(me), mi talentos, mis descubrimientos, mis sueños, mi activa búsqueda de mi mismo pueda estar ausente de compasión, comprensión.

Pasión significa sufrimiento (recordemos la pasión de Cristo), una persona compasiva, es aquella que acompaña en el sufrimiento del otro. Tomando como base esa idea, quise verla como era en mi mismo antes de aplicarla a los de fuera. Pude observar entonces algo muy curioso. En mi forma de ser, ha existido poca compasión hacia mi mismo. Es decir, yo de naturaleza soñadora, emprendedor y positivo, he llevado el control de mi vida desde el perro de arriba (el de la exigencia y el tengo que….debo…) En los momentos de debilidad, la voz que más fuerte hablaba era la del “vamos, arriba…no nos podemos quedar aquí lamentándonos” Incluso en los difíciles momentos que pasé en Murcia después de mi experiencia en Inglaterra, había algo dentro de mi que se resistía a pasar por una depresión, a admitir que estábamos entrando en una crisis de grandes magnitudes. El perro de arriba, tiraba de mi parte herida, dolida y la arrastraba hacia la luz. Si hay que meditar a meditar, si hay que hacer deporte a hacer deporte…vamos a hacer lo que sea necesario para salir de este pozo, ahora y ya.

Eso mismo es lo que tantos conflictos me ha causado con amigos míos. Yo en m afán por ayudarles, les he hablado directo, duro, conciso. En mi intención de ayudarles, como a mi me ayudó el hablarme de esa manera intento despertarlos del letargo decirles que si ellos no reaccionan nadie lo va a hacer. A darle soluciones mágicas (es decir todo lo que a mi me ha funcionado). Proyectar mi propia biografía y recetarles las mismas lentes con las que yo veo el mundo. Pero desafortunadamente en cada ocasión que he actuado así me he encontrado con una persona dolida, con un amigo enfadado. Igual que yo me sentía conmigo mismo cuando me forzaba a salir del pozo al precio que fuera.

Así que vi el foco, la enfermedad, el dolor que producía a los otros y a mi mismo ese tipo de seguridad. Es esa una seguridad subjetiva, autómata, y lo peor, es una seguridad desprovista de compasión. Miré entonces como es la seguridad dentro de mi, como la vivo, como la siento.

A lo largo de esta semana, la seguridad y la paz que estaban experimentando, se han evaporado precisamente como consecuencia de exhibir demasiada seguridad (casi al borde de la arrogancia). Conflictos vitales con amigos de importancia, han hecho que mis cimientos internos se tambaleasen. Entonces, observé cuales son las cosas que restauran de manera sana mi seguridad interna. Mi trabajo fue la primera. Cuando más agitado y alborotado me hallaba, pude ver como centrarme el lo que hacía, ponerle toda mi atención, dedicación y cariño tornó todo mi panorama interior. La respiración volvió a su lugar, los pensamientos se serenaron, la ansiedad se diluyó. El trabajo, no como tirita o tapadera de lo que hay debajo, sino el trabajo como certeza de estar haciendo, de estar cumpliendo con un propósito vital. Esa sensación de estar cada día haciendo algo por cumplir mi misión en esta vida me llena de paz, de luz y de seguridad. Y a lo largo de estos días he podido ver eso en mis clases y como esa seguridad interior se manifiesta en forma de aprecio, cariño, comprensión y compasión hacia mis estudiantes. El deporte también me ayuda a sentirme sólido, seguro, conectado. Y la meditación y el culto a Dios son la última parte del puzle. Esa parte me mantiene conectado a mi esencia, a lo que realmente soy, a qué he venido a hacer, a donde me dirijo, y a como me siento en cada momento.

Esa seguridad interior es la única que es verdad. La seguridad exterior, no es solo ilusoria, sino dañina, invasiva, subjetiva y desconectada. La seguridad interior es la única que es auténtica y desde ahí se puede proyectar una seguridad mucho más serena, auténtica y compasiva. De todas las afirmaciones que he elegido a lo largo de la semana me quedo con la de ayer que decía “La seguridad reside en el interior de mi ser”. Y la imagen que asocio cuando peinso en seguridad es una montaña. Por esta razón he puesto la foto.