Wednesday, November 12, 2008

conclusiones sobre la sensación


parece que centrarme en un aspecto cada semana me abre a experimentar lo que sea que me pasa a traves del prisma de ese centro. Esta semana pasada trabajé con la sensación. El Buddha se dio cuenta en su meditación de la cadena de sufrimiento. Primero estaba la percepción, el contacto, luego la sensación y finalmente la reacción. El Buddah advertía que lo que nos encadena al sufrimiento es la reacción. Si sólo pudieramos sopesar nuestras reacciones y no dejar que nos condujeran al sufrimiento y sacarnos de nuestro centro de paz.

Pero esto no resulta tan fácil. Jesús decía "si te golpean pon la otra mejilla" no como un signo de debilidad sino de fortaleza. Es fuerte el que templa sus reacciones, el que domina su mente, y tiene control sobre su propia ira. Sin embargo como decía el paso entre la sensación y la reacción es demasiado grande como para dejarle toda la responsabilidad a la reacción. Este proceso se tiene que empezar ya en la percepción. Y ¿Cómo se puede aminorar la percepción, para que el contacto, la sensación y por último la reacción sean más aquilibradas?. Primero hay que percibir las cosas con objetividad. Cuando vemos las cosas de manera desenfocada, es decir con implicaciones emocionales, le estamos dando una connotación subjetiva. Observa, y percibe con objetividad, si juicios, sin palabras. Aprende a no poner etiquetas a lo que ves, oyes o tocas. de esa manera el contacto también está libre de prejuicios, y se convierte en un contacto sereno y puro. El contacto no tiene por que tener connotaciones sexuales. El contacto es la capacidad de experimentar los límites corpóreos de uno cuando se encuentra con los límites físicos de otro. Puede ser otro cuerpo, o una planta, o un árbol, un animal o un elemento, como el agua, el viento. El contacto produce una sensación que nosotros tendemos a clasificar como agradable o desagradable. Puesto que todos nuestros pensamientos son un deseo o un recuerdo, todo lo que filtramos como deseo se convierte en agradable y lo que filtramos como recuerdo temrina siendo desagradable. Por que incluso los recuerdos agradables se traasnforman en deseos y buscamos la forma de revivirlos.

De esa manera el proceso llega a una sensación sin etiquetas, sin juicios. Es una sensación equánime, serena, consciente. Habiendo trabajado este tipo de sensación, entonces es cunado uno puede manifestar una reacción verdaderamente equánime, no antes. Un oyente de las enseñanzas del Buddah acudió iracundo a reprochar al maestro sus enseñanzas. Muchos no podían entender lo que quería decir y para los monjes suponía una ofensa para todo lo qeu ellos habían creído toda su vida. Este hombre le habló con ira y le escupió en la cara. Un monje seguidor del Buddah quiso reprenderle, a lo que el Buddah serenamente le paro y le dijo "no te he pedido ayuda" entonces se limpió la cara y le dijo a su disciplulo "mira el rostro de este hombre, es un rostro lleno de ira, de sufrimiento ?cómo podría yo añadir más sufrimiento a su dolor? Siente tanto dolor que no sabe como manifestarlo, sólo compasión por él siento" y diciendo esto se retiró. Aquel hombre no pudo dormir en toda la noche. A la mañana siguiente buscó al Buddah y se arrojó a sus pies besándolos y pidiendole perdón. "Mira amigo, le dijo de nuevo a su discipulo, el mismo hombre está ahora lleno de amor, y siente tanto amor, que no sabe como expresarlo. A mi me pasa lo mismo y las palabras a veces no me ayudan a expresar todo el amor que tengo"

Con esta anecdota quiero decir que el hombre que agredió al Buddah era víctima de su forma de ver las cosas. Su visión no podía ser desafiada, pues al entrar en cotnacto con las palabras del Buddah las percibió como una amenza yeso alteró su estado interior, desatando la ira. Pero el contacto sereno y amoroso de sus actos tornó su estado y sensación fue la del interior mismo del Buddah. Y aquel amor luchó en la conciencia del hombre hasta que se desbordó en una forma inmanifestable.

Durante la semana he tenido la ocasión de ver como mis sensaciones me han llevado a vivir los extremos, extremo desaliento, abatimiento y extrema alegría y gozo. Esos vaivenes no hacen más que desgastarnos. Nos convertimos en víctimas de los eventos. Si son buenos, todo va bien, si son malos estamos perdidos. El secreto está en aprender a vivir en la equánime visión, en contacto cconsciente, en la serena percepción y por ende en la acción pacífica.

Sunday, November 2, 2008

conclusiones sobre el contacto


El contacto es algo muy rico y necesario. Cuando nos tocamos, biológicamente se produce una reacción química en nuestro cuerpo que nos hace sentirnos bien. La percepción de nosotros y el mundo está delimitada por nuestros límites, que se encuentran en nuestra piel. Nuestra piel es el acceso hacia el mundo interno de las sensaciones. Cuando alguien nos toca, de alguna manera está entrando en nuestro campo interno. Estamos sintiendo, percibiendo a esa persona, y eso a su vez provoca una reacción química que desemboca en placer, en calor. De ese calor deriba la ´sensación de compañía, de afecto, de cercanía y amor.

Una persona sana necesita experimentar el contacto, no sólo con su pareja sino con todo el entorno que le rodea de amigos, familiares, objetos, naturaleza, elementos como el aire o el agua, la tierra y también del contacto con uno mismo.

EL contacto puede tener dos vertientes: una positiva y otra no tan positiva. EN la primera se produce un aumento de la conciencia del entorno circundante. Uno aprende a experimentar por otra via que no sea la percepción visual o auditiva u olfativa. El tacto, más que ningún otro sentido está vinculado a lo emocional ya que lo visual es más intelectual, lo auditivo es más intuitivo y lo gustativo es más sexual. El tacto, el contacto, de esta manera se convierte en el vehículo de instrospección más adecuado de la realidad de uno mismo. Cuando uno tiene muy claro donde está situado y donde están los otros (el mundo) y desde esa clara distinción establece el contacto con lo externo, ese contacto es un contacto sano, que sólo va a traer aprendizaje y conocimiento, placer y sensaciones.

Por otro lado el contacto puede llevarle a uno a perderse. Cuando se difuminan los límites de quien es uno y quien es el de fuera el contacto se convierte en fusión, o más que fusión, confusión. Uno termina sintiendo lo que el otro siente, queriendo lo que el otro quiere y perdiéndose en la necesidad compulsiva de un contacto que se vuelve cada vez menos sensible. Cuando uno deja de tener claro quien soy yo, la piel deja de ser una frontera natural y se confunde con el entorno y de alguna manera se insensibiliza. EL contacto se vuelve imperceptible porque uno no sabe donde termina lo de fuera y donde empieza su cuerpo.

Esto se traduce en relaciones que entran en monotonía. Han dejado de ser ellos mismos, por tanto han dejado de experimentarse desde la individualidad. Cuando dos entran en contacto desde la individualidad se produce la sinergia, el contacto consciente, es decir a la luz de la consciencia. Cuando dos mecanizan el contacto y dejan de ser quienes eran el contacto se vuelve insensible, autómata, imperceptible, monótono.

Por eso esta semana me ha traído muchas enseñanzas a cerca del contacto, pero la más importante es que el contacto es necesario, es hermoso, es real. Pero no deja de ser una forma de experimentar el exterior. El interior nunca puede quedar descuidado. Nosotros debemos de seguir teniendo muy claro quienes somos nosotros y cual es el entorno que nos contacta.